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El lago O'Higgins visto desde un mirador sobre Villa O'Higgins, con bosque en primer plano y montañas al fondo

Hacemos accesible lo remoto.

Villa O'Higgins · el fin de la Carretera Austral · Patagonia chilena

Te ayudamos a llegar a donde aún pocos llegan. Diseñamos nuevas maneras de pedalear, habitar y explorar los confines de la Carretera Austral y el cruce fronterizo entre Villa O'Higgins y El Chaltén, junto a quienes viven aquí.

No domesticamos lo remoto: nos movemos con él.

Quiénes somos

Nacimos en Villa O'Higgins,
para hacer posible tu aventura en los confines de la Carretera Austral.

Una de las experiencias más liberadoras de la vida.

Sabemos lo deseado que es llegar hasta aquí, y también la incertidumbre que genera. Conocemos cada tramo del camino y a la gente que lo habita; por eso podemos ayudarte a armar tu viaje y acompañarte: con la bici, la cama, el barco, los papeles y también con el plan B y el plan C para cuando el clima cambia de idea.

Pedalea

E-bikes para llegar más lejos

Ese empujoncito extra para pedalear con confianza y libertad por el fin de la Carretera Austral y hasta las fronteras entre Chile y Argentina.

Ver rutas y e-bikes
Habita

Micro-refugios sustentables

Una red asociativa junto a familias locales, con la que podés volver a sentir el placer de dormir en un lugar único y diferente.

Ver los micro-refugios
Explora

Aventuras remotas como El Cruce a El Chaltén

Diseñamos aventuras que se adaptan a la Patagonia y sus ritmos, y a los tuyos: en el cruce binacional de Villa O'Higgins a El Chaltén, o en los confines de la Patagonia.

Ver el cruce y los viajes
El viaje antes del viaje

Nadie llega hasta acá por casualidad.

¿Un sueño, un anhelo de conquista, una búsqueda? Muchas veces no está clara la razón para animarse y venir a estos confines, donde el clima manda y los planes cambian. Pero algo es seguro: vas soltando cosas que ni sabías que cargabas. Todos volvemos distintos. Y con suerte, hasta un poquito mejores.

Deslizá para ver la travesía
Bicicletas eléctricas amarradas en la cubierta de una embarcación, con el lago y la niebla detrás

eBikes SURí a bordo, navegando el Lago del Desierto.

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Llegar tiene algo de hazaña. Comienza la tuya.

Vas a descubrir otro mundo, y hasta ver tu vida de otra manera después de este viaje. Como nos pasó a nosotros.

Todo empezó cruzando de Villa O'Higgins a El Chaltén

En ese tramo, donde uno no para de asombrarse de cómo todo cambia entre lago y lago, de cómo se escucha y se disfruta el silencio, de cómo te susurra el viento entre las lengas, uno va soltando cosas que ni sabía que cargaba, y sale distinto.

En 2018 crucé por primera vez con mi hijo Nacho, y volvimos cambiados de una manera difícil de explicar. De ese viaje nació SURí.

Javi

Javi y Nacho, en el cruce de 2018.

Cruzar tiene algo de hazaña.

Es ir más allá del fin de la Carretera. Atravesar uno de los lagos más profundos de América. Quedarte en Candelario Mancilla. Recorrer en bici el sendero hasta la frontera. Y bajar al Lago del Desierto y a El Chaltén es una de esas cosas que se hacen una vez en la vida y nunca se olvidan.

Conocer el cruce

Tramo por tramo

  1. Villa O'Higginsen barco por el lago O'Higgins
  2. Candelario Mancillaa pie o en bici, por el bosque
  3. Paso Dos Lagunasbajada entre bosques
  4. Lago del Desiertoen barco, y por camino
  5. El Chaltény, si el cielo deja, el Fitz Roy

Dos navegaciones, una frontera, uno o dos días.

Nos movemos como el surí

El eterno corredor de los vientos patagónicos.

Corre con el viento en la cara y no pelea contra él: lo lee, se adapta y sigue haciendo su propio camino. Así nos movemos nosotros.

Lo remoto no se domestica

Creamos SURí para que más personas puedan recorrer los rincones más remotos de la Patagonia y conectarse de verdad con su naturaleza y con su gente, sin que esos lugares pierdan lo que los hace únicos. Hacerlo accesible no es domesticarlo.

La Carretera Austral sur, de Balmaceda a Candelario Mancilla

Ese es nuestro territorio: los ocho puntos de la red SURí Refugios a lo largo del camino, los lugares donde podés dejar la e-bike si vas hacia el norte y, al final, el cruce que sigue hacia Argentina.

La ruta amarilla es la Carretera Austral. Donde termina, en Villa O'Higgins, empieza el cruce.

Esquema de la Carretera Austral sur, de Balmaceda a Villa O'Higgins, con los ocho puntos de la red SURí Refugios, los puntos de devolución de e-bikes y el cruce a El Chaltén

Esquema, no a escala.

La barrera: son cientos de kilómetros de ripio, con viento en contra y sin nadie a quien pedirle una rueda.

En e-bike, aunque el viento sople en contra

No hay nada como recorrer la Patagonia desde el asiento de una bicicleta. Pero el viento, las subidas o un grupo donde cada uno tiene su ritmo pueden hacer que alguien no se anime. Nuestras e-bikes dan el empujoncito justo para que lleguen todos, y más lejos.

Las arrendamos en Villa O'Higgins para recorrer los alrededores o salir de tour con nosotros, y también para hacer la Carretera Austral. Si venís cruzando desde El Chaltén, te subís acá, pedaleás hacia el norte y la dejás en Cochrane, Puerto Tranquilo, Cerro Castillo o Balmaceda, donde te quede mejor.

Ver rutas y e-bikes

La barrera: venís buscando naturaleza y terminás durmiendo en un lugar que te separa de ella.

Una red de refugios a lo largo de la Carretera Austral

Muchas veces uno llega a los confines de la Patagonia buscando naturaleza y termina durmiendo en un lugar que lo separa de ella. Por eso creamos SURí Refugios, la primera red de micro-refugios ecosostenibles para lugares remotos: un proyecto asociativo con familias locales. Los ocho puntos están en el mapa, de Candelario Mancilla a Balmaceda.

Son refugios chicos, instalados sin cimientos, para dormir adentro del paisaje y despertarte con él. Y como un viaje tiene que ser bueno para los tres, para quien viaja, para la naturaleza y para los que viven acá, cuando hace falta se desarman sin dejar rastro, y el valor de cada noche se queda en la casa de una familia.

Ver los refugios
Explora · viajes a medida

La barrera: el cruce existe hace años, pero encadenar caminos, barcos y frontera por tu cuenta es otra historia.

Aventuras en lo remoto, a tu medida

El cruce es nuestra aventura estrella, pero no la única. Armamos viajes combinando barcos, senderos, e-bikes y refugios según lo que necesite cada viajero o cada grupo, y resolvemos lo que suele frenar a cualquiera: los tiempos, la frontera, la logística. Y cuando alguien quiere algo que todavía no existe, lo diseñamos.

La historia del grupo que vino desde Bután

En 2025 un grupo budista de Bután quiso caminar y meditar en estos confines. Adaptamos las rutas, buscamos lugares para meditar y resolvimos la logística completa. Fue la primera vez que un Lama llegó hasta acá.

Diseñar mi viaje

Acá nada serio se hace solo

En un lugar así nadie llega lejos solo: ni el que viaja, ni nosotros.

Nos recibieron, nos alentaron y nos acompañaron personas de corazón gigante, y alguna que otra maña, que pusieron cariño, manos, amistad y confianza para que este proyecto se sostuviera. Por eso decimos que muchos vienen buscando naturaleza prístina y se llevan otra cosa: el recuerdo de la gente que hace de estos confines un mundo distinto.

Pachi

Villa O'Higgins

El primero que confió en la locura de los refugios.

[PENDIENTE: Frase propia, pendiente]

[PENDIENTE: foto]

Marcus, Angélica y su familia

Ruedas de la Patagonia, lago O'Higgins

Cruzan el lago desde 2016.

[PENDIENTE: Frase propia, pendiente]

[PENDIENTE: foto]

Ricardo Levicán y su familia

Candelario Mancilla

[PENDIENTE: Frase propia, pendiente]

[PENDIENTE: foto]

Jasmia

Bahía Murta

[PENDIENTE: Frase propia, pendiente]

[PENDIENTE: foto]

Katy y su familia

Cerro Castillo

[PENDIENTE: Frase propia, pendiente]

[PENDIENTE: foto]

Andrea y el loco Rosas

[PENDIENTE: Lugar pendiente]

[PENDIENTE: Frase propia, pendiente]

[PENDIENTE: foto]

Deslizá para conocerlos

Pachi

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Cada punto nuevo de la red lo elige una familia, no un mapa.

Sentir mucho con poco

Menos intervención, menos ruido, menos show. Más paisaje, más silencio, más tiempo y más gente de verdad.

Hay dos formas de llevar a alguien a un lugar remoto. Una es meterlo en una burbuja: todo resuelto, todo igual que en casa, y la Patagonia, con su viento y su fuerza, del otro lado del vidrio. Funciona, pero al rato es como viajar en auto: el afuera podría estar pasando en cualquier parte, y no se siente.

La otra es sacar lo que sobra y resolver muy bien lo que queda. Acá no hace falta mucho para terminar el día feliz: una cama cómoda, estar seco y calentito mientras afuera llueve, oscuridad de verdad, alguien que te arrima un mate y alguien que sabe qué hacer si el barco no sale o el tiempo no deja salir.

Un mate en el camino, 2018.

A eso le decimos lujo primitivo: no es lo rústico, es lo esencial, bien hecho.

Así nos enamoramos de este lugar

Todo esto lo podemos contar porque lo vivimos: lo pedaleamos, lo caminamos, lo navegamos, dormimos en él y esperamos días cuando hubo que esperar. Así nos enamoramos de este lugar, y así decidimos quedarnos. Ahora queremos que más gente pueda vivirlo.

¿Trabajás con viajeros?

Hacemos operable el fin del camino.

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